En octubre de 2020, una nueva variante del COVID-19 fue detectada en el estado de Maharashtra (India). La variante, bautizada como DELTA, se ha extendido desde entonces a más de 92 países. Hoy es la variante dominante en Reino Unido, su tasa de incidencia crece y crece en América y Europa. Varios líderes mundiales la califican como la mayor amenaza en nuestra batalla contra el coronavirus. 

DELTA es la variante de COVID más contagiosa detectada hasta la fecha – alrededor de un 60% más que la variante alpha, original de Reino Unido, que era más contagiosa que virus original. Además, en un estudio publicado en la revista científica The Lancet los autores presentaron conclusiones preliminares de que las personas infectadas con DELTA parecen tener el doble de riesgo de ser hospitalizados por complicaciones médicas asociadas a la variante, en comparación con la alpha.

Esas son las conclusiones de las autoridades sanitarias de Reino Unido, donde DELTA ha frenado en seco el progreso conseguido en los últimos meses para contener el virus. Londres es hoy un hervidero de casos de DELTA – sólo la semana pasada se registró un 45% más de incidencias de DELTA en el país. 

La alta tasa de contagio de DELTA ha dejado perpleja a la comunidad científica: investigaciones realizadas en Sydney (Australia) apuntan a que un encuentro de apenas diez segundos podría ser suficiente para un contagio. Los niños tampoco estarían protegidos: a diferencia de otras variantes, con DELTA parece que tienen más probabilidades de ser infectados.

La tasa de incidencia de DELTA sigue en aumento en España, Alemania, Francia o Portugal. Los primeros casos ya han sido detectados en Hispano América, concretamente en México. Su rápido crecimiento es un amargo recordatorio de que la batalla contra el COVID no se ha ganado aún. Con la llegada del verano, la Organización Mundial de la Salud teme que la relajación de las restricciones facilite una nueva oleada de casos protagonizada por DELTA, que es más transmisible y potencialmente más peligrosa. La OMS, por ejemplo, ha vuelto a recomendar el uso de las mascarillas incluso entre la población vacunada

Israel esta semana advertía que la mitad de la población infectada por DELTA ya habían sido completamente vacunados con Pfizer-BioNTech (es decir, habían recibido las dos dosis de la vacuna). Pfizer asegura que su vacuna ofrece protección contra la variante, pero un estudio publicado en la revista científica The Lancet concluyó que el nivel de anticuerpos que la vacuna de Pfizer genera contra DELTA y otras variantes es hasta seis veces menor que contra la secuencia del virus original, por lo que se necesitaría un booster o dósis extra para generar una respuesta inmunológica adecuada. 

Este dato es alarmante pero las reinfecciones por DELTA no se han reportado de forma generalizada. Lo que sí sabemos hasta ahora es que las personas que han recibido una única dosis de la vacuna siguen siendo vulnerables a DELTA y sólo aumentan su respuesta inmunológica una vez recibida la segunda dosis. Los líderes europeos deben estar de los nervios porque el ritmo de vacunaciones en el continente es muy lento y sólo alrededor del 25% de la población está completamente vacunada. 

Sin embargo, al analizar la progresión de DELTA en Estados Unidos y Reino Unido, nos damos cuenta de que el foco principal de transmisión son las poblaciones que no se han vacunado y no las que aún no se han vacunado completamente. Por ejemplo, en Norteamérica, los Estados donde DELTA es la variante dominante son los mismos en los que mayor rechazo a las vacunas hay. Las autoridades estadounidenses están ofreciendo cerveza gratis, dinero e incluso armas para motivar a la gente a que se vacune y así impedir que la variante siga propagándose – y cito a las autoridades – como el fuego. La batalla contra DELTA en Estados Unidos y otros países desarrollados pasa por vencer la desinformación anti-vacunas.

A este paso, DELTA también puede ser la variante que lleve a los líderes del mundo a mandar más vacunas a los países en necesidad. En Colombia, Ecuador, Venezuela, Bolivia, Honduras, Guatemala o Perú, donde la tasa de inmunización sigue siendo muy baja, DELTA – con su mayor tasa de transmisión y hospitalización – es una bomba de relojería. Las imágenes de cadáveres apilados en las calles de India hace unos meses fueron sobrecogedoras. Hay que presionar a la Unión Europea, al G-20, a Estados Unidos para que manden vacunas. No podemos dejar que esas imágenes se repitan en las capitales de Hispanoamérica.

Jesús Olivares-Guerrero (Oxford University, 2020) es consultor en asuntos públicos y fundador de 3mins Noticias.